El martes saltaba a la palestra una noticia que ha convulsionado el panorama nacional. Y aunque me tilden de rojillo y demás, desgraciadamente me temo, que tramas como estas son mas habituales de lo que pensamos.
No pretendo aquí descalificar el trabajo de personas que creen en lo que hacen y lo que es mas, les gusta. Gente que aunque no pueda comprender, quisieron convertirse en policías para ofrecer un servicio a los demás. Y que en su gran mayoría cumplen su cometido con total devoción. Pero es que cuando alguien con el poder que puede llegar a tener un Policía, decide pasarse al bando de los malos las consecuencias son nefastas.
Pertenezco a la generación -1 que diría Hugo y como tal, creo que me ha tocado una de las peores épocas de la historia reciente de este país, y lo que es peor, en una de las zonas mas conflictivas del mismo, Euskadi. Para poner un poco en situación, se mezclaron varias situaciones que contribuyeron a mi desencanto por las fuerzas de seguridad. Los años 80 y 90 fueron los peores, mas sangrientos de esa banda terrorista de funestos recuerdos, y en Bilbao se produjo una crisis brutal en el motor económico de la ciudad, la industria naviera. En esos años cerraron los astilleros de Euskalduna y la batalla campal se instalo en la calle, recuerdo correr con mi madre tirándome del brazo por el puente de Deusto mientras los trabajadores del astillero se preparaban para contener una carga policial. La economía de la ciudad se resintió, y muchas familias se quedaron sin futuro… y entonces la heroína entro a tumba abierta en la ciudad. Bilbao era una ciudad gris, sucia y gran parte de su juventud, su futuro, estaba hipotecado ya que gran parte de las familias que en ella vivían habían perdido todo sustento. Si hay alguna película que representa lo que era Bilbao en aquellos años, sin lugar a dudas es El Pico. Resulta curioso ver como cuando una sociedad es “problemática” para el poder, la Droga siempre aparece. He perdido amigos a cuenta de la Droga, y se convirtió en algo tan habitual el verla que acabas conociendo todos sus entresijos y lo que es peor, acabas viendo quien esta detrás de ella en mayor o menor medida.
Por lo tanto la trama destapada esta semana (que llevaba en torno a los 25 años, lo cual se dice pronto…) a mi no me resulta tan sorprendente, y si un policía municipal (que al final es un simple pone-multas, ya que se supone que para las cosas mas graves esta la policía nacional o la policía autonómica) es capaz de organizar una trama así, no es necesario tener dos dedos de frente para saber lo que puede llegar a ser capaz de hacer un policía con mas autoridad. Me resulta curioso ver quienes eran en mayor o menor medida los que lanzaban insultos a las puertas de la comisaría cuando se produjeron las detenciones, porque eran chicos jóvenes, alternativos, lo que aquí se llaman borrokas vamos. Esos son los que por una u otra causa se mueven por ambientes marginales y los que acaban sabiendo lo que pasa, pero como ellos también tienen que ocultar no pueden decir nada.
Me solidarizo con esas putas (dejémonos de prostitutas, las palabras políticamente correctas no son para mi) que en su gran parte vinieron aquí engañadas, o que simplemente no tenían otra salida posible. Ellas que han tenido que aguantar lo indecible, porque contra esa gente no puedes hacer nada que no sea tragar y tragar. Me solidarizo con esos comerciantes, que tienen un negocio con muchos pufos, negocio al fin y al cabo, y que seguro muchos de ellos era lo único que tenían para mantener a sus familias. Y solo puedo expresar mi rabia, porque sin que nos enteremos, cuando las cosas estén tranquilas, cuando la opinión publica este con la vista fija en otro punto, los culpables no recibirán ni de lejos, el castigo que se merecen. Porque el poder acarrea responsabilidad y vosotros no hicisteis mas que aprovecharos en beneficio propio, por encima de los demás… OS ODIO.
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